Shake Shack – El trending topic neoyorquino de la hamburguesa.

Aprovechamos unos días de vacaciones y “embarcamos” rumbo a Nueva York, la capital del mundo conocido, o mejor dicho del mundo tal cual lo conocemos.

Y si Nueva York es “la ciudad de los rascacielos” de la Estatua de la Libertad, del Empire State, de Central Park, de los taxis amarillos, los museos, los musicales, la moda, las compras, Sexo en Nueva York (obviamente) o los NY Knicks.

También es la ciudad de las hamburguesas, o lo que es lo mismo de Shake Shack, pues Shake Shack además de ser una de nuestras hamburguesas favoritas, es la hamburguesa que está cambiando el panorama de la comida rápida americana.

¿Me acompañáis en este pequeño paseo por el Midtown donde descubrirla?


Y es que allá por 2001, en pleno corazón del Midtown neoyorquino. Y dentro de un proyecto para rescatar el deteriorado Madison Square Park, se realizaría la primera feria de arte moderno. Feria donde nacería Shake Shack, en forma de icónico carrito de perritos calientes con el que complementar la propuesta cultural.

Perritos que se tornaron en éxito durante los tres siguientes veranos.

“Dando la bienvenida a gente de toda la ciudad, el país y el mundo en un entorno majestuoso donde disfrutar de los clásicos en versiones frescas, simples y de alta calidad”.

Pero llegaba 2004 y nuestro tradicional carrito se convertía en quiosco permanente, incluyendo las hamburguesas a su carta y alcanzando tal popularidad que durante los veranos y los días en los que el clima acompaña, la espera para realizar nuestro pedido puede superar los 90 minutos. 90 minutos solo para pedir, que no para conseguir mesa, ¿os imagináis eso en una de las cadenas de hamburguesas tradicionales? – desde la web de Shake Shack se puede visualizar la espera en tiempo real –

El fenómeno Shake Shack estaba en marcha, y decimos fenómeno porque la irrupción de Shake Shack ha hecho tambalearse los cimientos del fast food tradicional, amenazando directamente a gigantes como McDonald’s, que se han visto obligados a adaptar sus estrategias apostando por productos más frescos y de mayor calidad. A fin de intentar así frenar la sangría de clientes que hamburgueserias como Shake Shack les ha generado.

Y es que el ingreso medio de un local de Shake Shack dobla el que genera un local de McDonald’s. Saliendo a bolsa bajo el símbolo “Shack” a un precio de 21$ por acción para alcanzar tres meses después los 90$ por título.

Pero dejemos los números ¿Si os parece, como el tiempo no acompaña aplazamos el quiosco del Madison Square Park para otra ocasión  y vamos dando un paseo hasta el distrito de los teatros?.
Ascendemos camino de la 8th avenue al resguardo de edificios tan representativos como el Flatiron o el Empire mientras seguimos con nuestra hamburguesa.

Considerada junto a Chipotle como la abanderada del “Casual Food”. Comida rápida, equilibrada y de calidad. Shake Shack encuentra en ello la base de su éxito, destruir el mito que dice que la comida rápida debe de estar precocinada.
Sus productos son frescos y de calidad, se preparan al momento, y proceden de proveedores locales que comparten su mentalidad en contra del uso de hormonas y antibióticos. Proviniendo el 100% de su carne de vacas de la variedad Angus Americana, la cual se pica a diario en cada restaurante.
Centrados en nuestra hamburguesa desembocamos en Times Square, el lugar más transitado de la “gran manzana”. Según la revista Forbes nada menos que 50 millones de visitantes al año la convierten en el tercer lugar más visitado del mundo tras el Gran bazar de Estambul y el Zócalo de Ciudad de México. Donde sus más de 40 teatros acogen cerca de 33 mil espectadores al día, pero eso es otra historia y ya habrá tiempo de disfrutar una vez más del Fantasma de la Ópera en el mítico Majestic.

Recorremos la 44 Oeste para llegar a la 8th. Nuestro destino. El 691 entre la 43rd y la 44th.

Y como no podía ser de otra manera una larga cola certifica lo acertado de la elección. Tras un pequeño rato de espera accedemos al local. La imagen, moderna, limpia y fresca nos da la bienvenida a un interior plagado de enfervorizados #burgerlovers convertidos en Shack embajadores de las  redes sociales, 351 mil seguidores en Instagram.

Echamos un ultimo vistazo a la carta a la espera de nuestro turno, en ella nuevamente se da muestra de la importancia que Shake Shack otorga a la conjunción entre comida rápida y equilibrada. El secreto de su éxito.

Pues nos indican la procedencia de la carne. Recordad,  100% Angus beef criada sin hormonas ni antibióticos, al igual que el resto de ingredientes. El punto de cocinado de la misma, medio salvo que así se indique lo contrario. Así como las calorías de las diferentes opciones.

Por lo demás, el formato similar al de cualquier otra hamburguesería. Hamburguesas, perritos, entrantes, postres, bebidas… y alguna que otra sorpresa  ¿Woof?, ¿Guau? exacto Shake Shack también da de comer a vuestras mascotas, una nueva muestra de su compromiso con la sostenibilidad. Y aunque menos llamativo también incluye su propia agua, cerveza y vino. Blanco o tinto, y disponible por copas o botella.

Hora de pedir, y en su momento una nueva sorpresa. Pues una vez realizado nuestro pedido se nos entrega un avisador que nos indicara cuando este esta listo. Así pues, a buscar mesa se ha dicho, y no es tarea fácil. Un pequeño consejo, realizad  vuestro pedido para llevar. Es mucho mas cómodo  buscar mesa cargado con una bolsa o una caja que con una bandeja cargada hasta los limites.

Se ilumina el avisador, me acerco a la barra a por nuestro pedido mientras “A” consigue mesa. Hora de zampar, y ya os aviso que como buenos #burgerlovers hoy salimos rodando.

El Jet Lag abre el apetito, ademas no se a vosotros, pero a mi el paseo me ha dado hambre así que empezamos con sus ya míticas patatas. Patatas de la variedad Yukon, y como no podía ser de otra manera 100% libres de grasas transgénicas. ¿Tenias dudas? Pero eso no es lo mas característico de nuestras patatas,  pues su corte en forma de sierra las convierten en icónicas, sirviéndose con sal y pimienta. Bacon ahumado, queso y salsa barbacoa o con una  jugosa mezcla de quesos cheddar y americano. Nuestras favoritas.

Y si icónicas son sus patatas, que decir de sus hamburguesas, pues estas y no otra cosa han convertido a Shake Shack en aspirante al trono de nuestra #probablybestburger.  Filetes de cuarto de libra (113.gr) que pueden hacerse dobles, acompañados del que probablemente sea el mejor pan de hamburguesa que he probado hasta la fecha y aderezados con un jugoso queso americano fundido y los mas frescos vegetales.

No creo que se os haya “hecho bola” como decían nuestras abuelas, pero por si así fuese Shake Shack nos ofrece junto a las tradicionales bebidas, agua, vino y cervezas. Embotelladas en exclusiva para Shake Shack por Brooklyn Brewery (y aquí os pido disculpas pues soy totalmente profano en la materia)

Y como no solo de hamburguesas vive el hombre, y dado que estamos de vacaciones nos permitimos una pequeña licencia, pues si conocidas son las hamburguesas de Shake Shack no menos lo son sus helados y batidos, para muchos los mejores del mercado americano.

Y con esto y un bizcocho, figurado, que podemos ir rodando al hotel, hasta mañana a las 8. Que Nueva York bien merece madrugar.

Pd: No habéis vuelto a casa y ya echáis de menos Shake Shack, una ultima oportunidad si voláis desde JFK. Nosotros no pudimos resistirnos.

 

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